Describen cómo la neurogénesis posnatal construye el cerebro humano

Doctor DevesaneUROGÉNESIS: un nuevo horizonte de oportunidades

En la última reunión de familia, celebrada este último sábado, tuvimos el honor y el placer de recibir al Doctor Jesús Devesa que nos ilustró con su ponencia "nuevas armas terapéuticas para la reparación cerebral". Nos hablaba de la neurogénesis y sus múltiples oportunidades para la reparación cerebral. Esta noticia publicada en la página web de DIARIO MÉDICO trata sobre la misma temática.


"La neurogénesis en la corteza prefrontal del neonato, coincide con el inicio de la interacción con su entorno, y explica el crecimiento de tamaño y complejidad de esta región cerebral.

Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha identificado una población masiva de neuronas jóvenes, no reconocidas anteriormente, que partiendo de las paredes ventriculares cerebrales, migran y alcanzan durante los primeros meses de vida toda la corteza prefrontal, contribuyendo así a la expansión del lóbulo frontal, una región estrechamente relacionada con las funciones cognitivas y de ejecución. El trabajo, que publica hoy Science, apunta que alteraciones en estas migraciones podrían ser responsables de ciertas enfermedades neurológicas, como la epilepsia, la parálisis cerebral y los trastornos del espectro autista. 

Uno de los rasgos que distingue a los humanos de otros mamíferos es el gran tamaño de su corteza cerebral; la expansión del lóbulo frontal explica nuestras ventajas intelectuales, pero aún no se conoce bien cómo es el proceso de ese desarrollo, en especial, lo que ocurre entre las últimas etapas de formación de la corteza cerebral fetal y las de los primeros meses neonatales.

Esto es lo que viene aclarar un grupo de investigadores del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universidad de Valencia (UV), el Ciber sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CiberNED), la Universidad de California en San Franciso (UCSF) y del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia (IIS-La Fe)

Esos científicos revelan que durante esos primeros meses de vida, se producen oleadas de millones de nuevas neuronas que migran hacia la corteza prefrontal; de esta forma, se contribuye en la expansión del lóbulo frontal, lo que va a impulsar el desarrollo de la conducta social y la función ejecutiva. La observación se ha llevado a cabo en tejido cerebral infantil postmortem, bajo la coordinación del neurobiólogo Arturo Álvarez-Buylla, en la UCSF. 

Desde hace años, Álvarez-Buylla tiene una línea de investigación junto con José Manuel García-Verdugo, catedrático de la Universidad de Valencia, sobre la neurogénesis adulta; juntos identificaron y caracterizaron células madre en el cerebro adulto humano. También identificaron dos rutas de migración de células en el cerebro de lactantes, que partían de la región ventral de las eminencias ganglionares y se dirigían hacia los bulbos olfatorios y la corteza prefrontal ventral.

En su último trabajo en Science, estos científicos revelan que millones de nuevas neuronas migran hacia la corteza prefrontal en la etapa postnatal. "Las células se mueven en largas cadenas, muchas de ellas asociadas a vasos, que funcionan como una especie de autopistas", explica a DM García-Verdugo. La razón de que las células sigan este desplazamiento gregario es que tienen que atravesar las primeras capas de la corteza cerebral. Al agruparse pueden atravesar el complejo entramado nervioso que comienza a desarrollarse en las zonas más ventrales -donde se originan las células asociadas al ventrículo-, hasta llegar a las capas superiores donde se dispersan y comienzan la diferenciación y la interrelación con otras neuronas maduras.

Equilibrio
De hecho, las neuronas que migran son de tipo inhibitorio, esto es, regulan y modulan la información, compensando el efecto de las neuronas excitantes, que son las que se encuentran inicialmente en el cerebro, desde el estadio embrionario. Así, la oleada de migración neuronal equilibra la actividad del cerebro humano y contribuye a la plasticidad de sus circuitos, matiza García-Verdugo. 


Estas oleadas de migraciones ocurren principalmente en los primeros tres meses de vida, pero persisten hasta alrededor de los siete meses, siendo ya muy escasas las que se encuentran a partir de los dos años. Y a partir de los seis años ya no se detectan. 

Un error en este proceso podría dar lugar a alteraciones neurológicas. Como paunta otra de las autoras del estudio, Sara Gil-Perotin, neuróloga del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, "dada la naturaleza dinámica del lóbulo frontal en las etapas de lactante, lesiones en el cerebro humano durante el periodo neonatal y tercer trimestre de embarazo podrían afectar al reclutamiento neuronal de la corteza prefrontal, dando lugar a ciertos déficits neurocognitivos y sensorimotores tales como epilepsia, parálisis cerebral y desórdenes del espectro autista". "

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