Descubrimiento de células madre en el cuerpo carotídeo

   Un equipo sevillano descubre la existencia de células madre en el cuerpo carotídeo y consigue diferenciarlas en neuronas


   El grupo busca ya en humanos la existencia de estas mismas células EP, Sevilla (20/22-10-2007).- El grupo de investigación que dirige el profesor José López Barneo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Sevilla y Coordinador de Investigación del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, ha descubierto por primera vez la existencia de células madre en el cuerpo carotídeo (cuello) de roedores -en modelos de ratas y ratones-, al tiempo que han conseguido cultivarlas in vitro y que se diferencien en neuronas.

   Este hallazgo, que ha motivado su publicación hoy mismo en la prestigiosa revista 'Cell', abre la puerta a que en un futuro dichos cultivos in vitro de neuronas puedan trasplantarse en un organismo vivo y observar si pueden liberar dopamina y factores neurotróficos, unas sustancias neuroprotectoras importantes para prevenir procesos neurodegenerativos, como el Parkinson.


   En principio, el hallazgo del grupo de López Barneo tiene una triple vertiente: el descubrimiento por primera vez en el mundo de la existencia de células madre en el sistema nervioso periférico del adulto; el conseguir aislar esas células en un caldo de cultivo in vitro; y lograr igualmente cultivarlas en ese caldo y que se diferencien en células gliales, capaces de producir dopamina y factores neurotróficos.


   El siguiente 'gran salto' de la comunidad científica será conseguir que esas células cultivadas in vitro y trasplantadas en el cerebro de los roedores liberen dopamina y, en caso positivo, dar el salto a los primates y, por último, en seres humanos.


   López Barneo ha señalado que su equipo ha llegado a este hallazgo tras establecer la relación causa-efecto "de que el hecho de que el cuerpo carotídeo crezca en condiciones de hipoxia, algo que se tenía comprobado pero que no se sabía a que responde, es precisamente a la existencia de células madre en el sistema nervioso periférico del adulto".


   "Pensábamos que ese crecimiento del cuerpo carotídeo podía ser debido a que existía una colección de células madre dentro del mismo", recalcó este experto, que destacó que "entonces lo que hemos realizado es una serie de experimentos para comprobar si existía una relación causa-efecto, que, efectivamente hemos encontrado al encontrar una población de células madre, que también la hemos caracterizado y aislado muy bien".


   "No sólo damos la explicación a ese fenómeno sino que, además, estas células madre tienen la propiedad de cultivarse in vitro y crecer", prosiguió López Barneo, quien declaró que la segunda parte del artículo publicado en 'Cell' plasma "no sólo la identificación de esas células madre, sino que las mismas pueden estudiarse en medios definidos de cultivos de células para transplantarlas en pacientes".


   "Esas células madre ya hemos demostrado que se derivan in vitro hacía tipos de células parecidas a neuronas y que producen mucha dopamina y factores neurotróficos, que son sustancias neuroprotectoras importantes para prevenir la neurodegeneración y, por tanto, muy activas para su uso en terapia celular", argumentó.


   Ahora, añadió, "lo que estamos haciendo es intentar que esas células se puedan llevar a la clínica para ver si somos capaces de trasplantarlas en pacientes". Esas células, a priori, podrían ser aptas para el tratamiento del Parkinson y alguna otra patología neurodegenerativa, "aunque eso habrá que demostrarlo en estudios pilotos en pacientes, que hasta el momento no se han hecho".


   "El siguiente paso que estamos dando en comprobar si las células madre del cuerpo carotídeo que hemos encontrado en el modelo de roedores también lo encontramos en humanos", sostuvo este experto, quien dijo a Europa Press "estar seguros de que sea así, ya que el cuerpo carotídeo del hombre también crece en hipoxia, por lo que casi seguro que también tendrá células madre".

"Ahora estamos utilizando cuerpos carotídeos de donantes humanos para ver si identificamos células madre parecidas a las de las ratas y ratones descritas hasta ahora. Una vez identificadas esas células en el hombre, el siguiente paso será poner en marcha algún proceso que permita trasplantarlas en el cerebro del paciente para ver si liberan la dopamina y los factores protectores que faltan en esos pacientes", concluyó.

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